No me dejarán mentir, cuando les hablo de ésta mujer increíble. Una escritora fuera de lo común... En fin, uno de ésos entes maravilloso que echan andar tu imaginación cual papalote libre en la brisa.
Habrán pasado algunos años ya, cuando tomé un primer título suyo (Medio a la fuerza, medio por gusto) "Las princesa siemrpe andan bien peinadas". En fin, tanto fue mi encanto por ése libro, que se lo recomende a toda persona habida y por haber.
Poco tiempo después, si no es que en tercero de primaria, me topé con ella de nuevo, ésta vez con "¡Casi medio año!". ¿Todos los libros del barco de vapor tenían que ser tan espectaculares?
Y quién diría que en un cuchitril como lo es mi escuela actual, un MUY buen amigo mío me prestaría su libro "36 kilos", el cuál serviría únicamente para alimentar mi pasión por la escritura.
Hoy mismo, vengo enterándome de un título absolutamente hecho para mi; "Muchas gracias, Señor Tchaikovsky". ¿Qué más puedo pedir?
Afirmo con toda seguridad, que hay un antes y un después de leer éstos libros, nada ostentosos, pero divertidos a mpas no poder. Lo que marcaría mi deseo, o no, por convertirme en una escritora a la altura de ella. Con su dulzura, humor, creatividad y corazón.
Gracias, M. B. Brozon, por regalarme ratos inolvidables.
lunes, 12 de noviembre de 2012
sábado, 10 de noviembre de 2012
Nuestro amor brilla.
"Nuestro amor brilla" Después de ello, me tompo con fuerza y me dio un gran abrazo.
Admitiré que nos resta un camino largo y arduo que recorrer, pero es nuestro camino. Y nadie evitará que termines y salgamos airosos de ello. Los obstáculos en ésta vida estarán presentes, jamás pensé que estaremos exentos de éso, y gracias a Cthulhu que no.
Seguiremos creciendo, luchando, viviendo pero sobre todo; seguiremos amando.
Porque ésa es su naturaleza. Amar y vivir. No cualquiera ha recibido éste don tan extraño y maravilloso. Gracias a Cthulhu que una persona así es mi amigo, y mi pareja.
Gracias también a mi. A nosotros. A todos. A nadie.
Admitiré que nos resta un camino largo y arduo que recorrer, pero es nuestro camino. Y nadie evitará que termines y salgamos airosos de ello. Los obstáculos en ésta vida estarán presentes, jamás pensé que estaremos exentos de éso, y gracias a Cthulhu que no.
Seguiremos creciendo, luchando, viviendo pero sobre todo; seguiremos amando.
Porque ésa es su naturaleza. Amar y vivir. No cualquiera ha recibido éste don tan extraño y maravilloso. Gracias a Cthulhu que una persona así es mi amigo, y mi pareja.
Gracias también a mi. A nosotros. A todos. A nadie.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Demonios.
Camino entre el rocío mezclándose con la escena, intentando fundirse entre las árboles de color dorado. Nunca había sido una de ésas personas capaces de mantenerse indiferente al sufrmiento ajeno, pero ella misma ya no sentía nada de amor propio.
Por primea vez en mucho tiempo, notó el frío que hacía, al camino destrozándole los descalzos pies, los terroíficos sonidos viajando a través del eco y sobretodo, comenzó a sentirse débil. El amor no la llenaba de un sentimiento de alegría, y lo último que se sentía en éste momento era todo poderosa.
Un festín de sentimientos negativos la consumía, y sabía lo que iba a costarle.
No tardarían mucho en llegar a ella.
El camino nunca había sido más largo, con cada paso que daba, se paralizaba un poco más su corazón. Sabía que nadie le daría la bienvenida, pero no le importó.Aún quería ir a casa, a dormir acurucada y escuchar a su familia como no había hecho antes.
Antes si quiera de llegar a medio camino, los escuchó venir. A los demonios. Era un desastre inseguro, su corazón sería un excelente buffet de dolor, depresión, soledad y miedo. Era el final. La princesa sería comida por demonios, y nadie haría nada.
O éso podrían creer.
Justo cuando el demonio iba a alcanza su capa (¡Ésa capa que siempre la acompaña!) Ella se esfumó. Simplemente ya no estaba en la posición de antes. Con un giro de tronco entero, y un grito de guerra como sólo se puede escuchar en una persona movida únicamente por la pasión.
El golpe que le soltó a la creatura grotesca fue tremendo. Estaba claro que no iba a dejar que sus fantasmas la consumieran otra vez.
La creatura volteó anonadada, no tenía idea de cóm reaccionar. Soltó un zarpaso que la hubiera alcanzado, si ella fuera una persona normal. Mientras la Princesa corría con cierta torpeza cargando una espada que casi igualaba su estatura, dejaba tras de sí un rastro de plumas blancas.
El demonio no tardó demasiado en cansarse de ésa molestia, y en realidad, tenía más de una herida severa que en un rato, no le dejaría seguir luchando. Soltó un rugido, en extreño agudo, y penetrante. Petrificó los movimientos de la joven, y en el descuido, escapó de la escena. La princesa se quitó las manos de sus oídos y buscó a su alredor, pero no vió a nada ni nadie.
"Bueno, al menos soy capaz de defenderme por cuenta propia." Dijo para sí misma, y se rió. ¿De qué se reía? Nadie sabe.
Se hincó en la hierba, son enormes lágrimas bajando por sus mejillas, acto seguido se recostó, haciéndose bolita. "Yo tampoco necesito de ti".
Por primea vez en mucho tiempo, notó el frío que hacía, al camino destrozándole los descalzos pies, los terroíficos sonidos viajando a través del eco y sobretodo, comenzó a sentirse débil. El amor no la llenaba de un sentimiento de alegría, y lo último que se sentía en éste momento era todo poderosa.
Un festín de sentimientos negativos la consumía, y sabía lo que iba a costarle.
No tardarían mucho en llegar a ella.
El camino nunca había sido más largo, con cada paso que daba, se paralizaba un poco más su corazón. Sabía que nadie le daría la bienvenida, pero no le importó.Aún quería ir a casa, a dormir acurucada y escuchar a su familia como no había hecho antes.
Antes si quiera de llegar a medio camino, los escuchó venir. A los demonios. Era un desastre inseguro, su corazón sería un excelente buffet de dolor, depresión, soledad y miedo. Era el final. La princesa sería comida por demonios, y nadie haría nada.
O éso podrían creer.
Justo cuando el demonio iba a alcanza su capa (¡Ésa capa que siempre la acompaña!) Ella se esfumó. Simplemente ya no estaba en la posición de antes. Con un giro de tronco entero, y un grito de guerra como sólo se puede escuchar en una persona movida únicamente por la pasión.
El golpe que le soltó a la creatura grotesca fue tremendo. Estaba claro que no iba a dejar que sus fantasmas la consumieran otra vez.
La creatura volteó anonadada, no tenía idea de cóm reaccionar. Soltó un zarpaso que la hubiera alcanzado, si ella fuera una persona normal. Mientras la Princesa corría con cierta torpeza cargando una espada que casi igualaba su estatura, dejaba tras de sí un rastro de plumas blancas.
El demonio no tardó demasiado en cansarse de ésa molestia, y en realidad, tenía más de una herida severa que en un rato, no le dejaría seguir luchando. Soltó un rugido, en extreño agudo, y penetrante. Petrificó los movimientos de la joven, y en el descuido, escapó de la escena. La princesa se quitó las manos de sus oídos y buscó a su alredor, pero no vió a nada ni nadie.
"Bueno, al menos soy capaz de defenderme por cuenta propia." Dijo para sí misma, y se rió. ¿De qué se reía? Nadie sabe.
Se hincó en la hierba, son enormes lágrimas bajando por sus mejillas, acto seguido se recostó, haciéndose bolita. "Yo tampoco necesito de ti".
miércoles, 8 de agosto de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
GRAND FINALE
La princesa cisne no podía dejar de llorar.
Le dolía tod, y su rostro estaba en una impresionate mueca de dolor...
Lloraba y lloraba.
Luego un disparo.
Sangre en su vestido blanco.
Y luego; nada.
Le dolía tod, y su rostro estaba en una impresionate mueca de dolor...
Lloraba y lloraba.
Luego un disparo.
Sangre en su vestido blanco.
Y luego; nada.
martes, 20 de marzo de 2012
Bromas pesadas del tiempo y el espacio.
¿Y ahora qué?
¿Qué se supone que hago en esta clase de emergencia? ¿Corro en dodecaedros? ¿Maldigo tu nombre? ¿Voy a buscarte? ¿Lloro otro río?
¿Vuelvo a deprimirme?
No sé cómo haz vuelto a entrar, o el porqué de est jugarreta cruel de la vida, pero, si te sobrevivo ésta vez, si lo consigo al son de ls nots del Réquiem para la princesa, habré de seguir.
Pero si no...
¿Qué se supone que hago en esta clase de emergencia? ¿Corro en dodecaedros? ¿Maldigo tu nombre? ¿Voy a buscarte? ¿Lloro otro río?
¿Vuelvo a deprimirme?
No sé cómo haz vuelto a entrar, o el porqué de est jugarreta cruel de la vida, pero, si te sobrevivo ésta vez, si lo consigo al son de ls nots del Réquiem para la princesa, habré de seguir.
Pero si no...
sábado, 25 de febrero de 2012
Alguien que se ha ido
Con los ojos azules bien abiertos, Lía suspiró profundamente. Estaba sudando mucho al tiempo que jugaba con su cabello. El cuerpo le temblaba entre escolofríos y violentaas convulsiones provocadas por el hipo. En serio ya no sabía qué hacer.
El extraño ser soltó otro gruñido que hizo saltar a la joven y derramar una espesa y enorme lágrima. Era joven y feliz ¿por qué las cosas malas y bizarras siempre le ocurrían a la gente joven y feliz?
Intentó caminar pero el espírito le enseñó los afilados colmillos y escupió algo que bien podría haber sido sangre. Lía se congeló del miedo y se abrazó a sí misma.
"Entonces, bella joven ¿qué dices?" Vociféro el repugnante espíritu haciendo una mueca que probablemente era traducida en una sonrisa humana. Su voz era como escuchar a un bebé llorar, un violín muy desafinado, a tu novia histérica armar una escenita púlica y a tu madre llamarte por tu nombre completo, todo al mismo tiempo. Tenía una postura que le daaba un aspecto entre amenazaador e hilarante. Su fisonomía (si es que así podía llamarle) era gotesca. La grande cabeza calva en algunas partes estaba arrugada y tenía dos enormes ojos que veían sólo con una diminuta pupila. Su naríz era mas o menos humana y su cara, afilada y en los huesos la hacía parecer pequeña, lo m´s desagradable era su boca, llena de dientecitos afilaados y con dos largos colmillos hacia arriba, como los de un jabalí y llenos de sangre. Su torso estaba en los huesos también y sus manos retorcidas como en una artritis extrema terminaban en largas uñas amarillas y sucias,pero no garras. Extrañamente su estómago estaba inflado a lo grande, como si estubiese embarazado pero de una cosa Lía estaba segura, fuera lo que fuera esa abominación, no podía embarazarse. Al final, sus piernas era huesudas y estaban retorcidas con largas uñas en los cómicos piececitos, dándole un aspecto anfibiesco.
En realidad, esa cosa era repugnante y a Lía no le agradaba en absoluto que estubiera en su habitación, mirándole y amenazándola a mitad de la noche y en día de escuela.
En silencio ambos esperaron al otro, ella a que se fuera y ése bizrro visitante a que Lía lo invitase a quedarse.
Para siempre.
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